Gracias por participar, por abrirse, por darle vida y llenar de amor cada rincón de Amanita. No nos alcanzan las palabras para expresar lo que sentimos. Esta segunda edición fue todo lo que soñamos y mucho más.
Vivimos juntos una semana que nos transformó, una tormenta que nos puso a prueba y un sol que volvió a salir gracias al apoyo, la entrega y el amor de cada uno de ustedes.
Gracias por venir con el corazón abierto. Gracias por confiar.
Gracias por recordarnos que vale la pena soñar y hacer cosas con pasión y propósito. Verlos disfrutar y vivir la experiencia le dio sentido a todo el esfuerzo.
Mientras desarmamos y recorremos cada espacio, se nos vienen imágenes, memorias y emociones que nos van a acompañar por mucho tiempo.
Amanita es mucho más que un festival: es un tejido humano, una experiencia viva que creamos entre todos. Y este año lo sentimos más que nunca.
Gracias a todos los voluntarios, staff, técnicos, equipo de producción, los puestos gastronómicos, los feriantes, y a cada artista, músico, facilitador y performer por su entrega, creatividad y energía.
Gracias al equipo que hoy es una familia. Sin ustedes, nada de esto podría existir.
Ahora empieza la parte más importante: la integración.